Reflexiones para tí.

CONSÁGRATE A DIOS

 “Si uno se mantiene limpio de esas faltas, será como un objeto precioso, consagrado y útil al Señor, apropiado para cualquier cosa buena” (2 Timoteo 2:21).

Le preguntaron a un ancianito cómo había sido su consagración a Dios. Tras pensar por unos segundos, el hombre dio esta respuesta:

-Yo acostumbraba a ser comparativamente puro, relativamente honesto, y más o menos consagrado.

Sin duda su ejemplo es lo que podríamos llamar una vida cristiana a tiempo parcial. ¿Es eso lo que Dios espera de ti? Claro que no. Jesús espera una consagración completa. Pero ¿en qué consiste la consagración? La respuesta a esa pregunta puede ser la causa de la mayor parte de nuestros problemas espirituales. Hay quienes suponen que la consagración es una experiencia mística, un don especial que solo han recibido unos pocos; otros piensan que la consagración tiene que ver con experiencias paranormales, que van más allá de lo que realmente es posible para seres comunes y corrientes como somos nosotros. ¡Pero no es así! Tú y yo podemos llegar a ser gente consagrada.

Creo que la siguiente ilustración de Dwight L. Moody nos ayudará a entender lo que estamos diciendo. Cuenta Moody que en cierta ocasión se le preguntó a un humilde trabajador qué hacía para mantenerse firme en los caminos del Señor. El hombre respondió con estas palabras: “Me acerqué al Salvador, me recibió y nunca le dije adiós”.

Eso es consagración: Mantenernos cerca del Señor en todo momento. Te aconsejo que memorices esta archiconocida declaración inspirada:

“Conságrate a Dios todas las mañanas; haz de esto tu primera tarea. Sea tu oración: ‘Tómame, ¡oh Señor!, como enteramente tuyo. Pongo todos mis planes a tus pies. Usame hoy en tu servicio. Mora conmigo, y sea toda mi obra hecha en ti’. Este es un asunto diario. Cada mañana, conságrate a Dios por ese día. Somete todos tus planes a él, para ponerlos en práctica o abandonarlos, según te lo indique su providencia. Podrás así poner cada día tu vida en las manos de Dios, y ella será cada vez más semejante a la de Cristo” (El camino a Cristo, cap. 8, p. 104).

¿Crees que es posible para ti poner en práctica lo que dice esa maravillosa declaración? Si lo haces, serás, como dice el texto de hoy, “un objeto precioso, consagrado y útil al Señor, apropiado para cualquier cosa buena”.

# ConsagrateaDios

Tomado de: Lecturas Devocionales para Jóvenes 2016
“Visita mi Muro, 366 Mensajes que Inspiran”
Por: J. Vladimir Polanco.






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